2 nov. 2008

Una reflexión

Trato de recuperarme de una jornada de locos que viví el pasado viernes junto a mi compañero Javi Almeida. Él desde Gran Canaria y yo desde Tenerife partíamos sobre las 07.15 de la mañana hacia Lanzarote para lo que prometía ser un día de grabaciones, bien organizado, con tiempo suficiente para buscar la mejor imagen posible, en definitiva para "justificar" que ha valido la pena estar una jornada fuera de nuestro puesto de trabajo habitual. Un incidente con un avión de Air Europa en el aeropuerto de destino trastocó todos los planes hasta el punto de que Javi y yo nos encontramos en Guacimeta a las 12.40 de la mañana. A partir de ese momento el sonido de mi corazón y el tic tac de mi reloj de pulsera eran lo mismo. ¡Qué fastidio! A toda mecha tuve que dejar colgado a Paco el de los quesos hasta una próxima ocasión porque no hubo forma de encontrar su granja. Luego a una nueva bodega donde nos esperaban hasta las dos porque tenían una serie de compromisos. Vinos, medallas, inversión económica. Todo demasiado rápido en un lugar del que esperaba bastante. Vamos, corre, deprisa. Era lo único que pensábamos hasta que llegamos al Restaurante del Museo del Campesino. El gofio amasado del que me había hablado Vicky Palma fue el protagonista de una grabación muy amena y tranquila. El primer maitre, Humberto Bailón, lo tenía absolutamente todo preparado. Nos lo explicó muy bien y nos demostró que treinta y tantos años después vive su trabajo con entusiasmo. Es de Lanzarote, ama Lanzarote y quiere que quienes visten la isla se lleven una idea correcta de la misma. Humberto nos preparó una bandejita de gofio amasdo con diez ingredientes que le dan un sabor particular (coco, nueces, miel, ron miel, plátano, azúcar, sal... ) Acompaña en la bandeja varos tipos de quesos conejeros, higos pasados y papas arrugadas además de mojo rojo y mojo verde. Esto nos lo invitó a degustar con una botella de uno de los mejores vinos del mundo, un blanco de Viña Bermejo. Delicioso todo, incluido el sancocho de cherne, papas y batatas y las torrijas con miel que a esa hora nos supieron a gloria. Gracias a Humberto y a todo su equipo. Y gracias a Javier por involucrarte de la manera que lo hiciste. No tengo fotos. Otra vez será.
Reflexiones varias en este momento. Qué trastada depender de un avión. Qué pena que la gente no comprenda que cuando se ofrece hacer una intervención en la tele el favor es mutuo. A las 21.00 horas entré en casa, agotadísimo y preguntándome ¿por qué? Sé que sólo yo tengo la respuesta así que la buscaré mientras sigo reflexionando.

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