16 may. 2008

¡InCREPible!

Desvela mi sueño el imaginario aroma de un bizcocho, la esencia a limón, mantequilla y nueces. Finaliza así la merecida siesta tras la que me dispongo a rematar la tarde de un viernes que acabará, cómo no, entorno a la mesa. Mi cocina está intacta así que debí soñar. De todas formas no es mala idea. Esta noche la reunión culminará con un brindis pero antes, un delicioso postre a base de frutas clausurará el banquete. Tengo manzanas y mangos y hace días que me apetece comer creps. Seleccionados los mejores ejemplares de cada fruta me dispongo a trocearlos, con esmero y con algo de delicadeza la introduzco en la sartén que ya está al fuego con una nuez de mantequilla y algo de piel de naranja rallada. Una buena porción de azúcar y a remover hasta que con la ayuda del jugo que desprendan manzana y mango el contenido se convierta en una especie de compota. Un agradable perfume me hace recordar el dulce sueño que me incitó a cocinar. La compota burbujea desde hace minutos así que retiro la preparación del fuego y me entrego en cuerpo y alma a lo más tedioso que es la preparación de los creps. Pero con un poco de gracia y otra cosita acabaré pronto. Los creps llegarán a la mesa con un poco de canela y para acompañarlos una copita de un buen vino dulce. Hoy abriré la botella de moscatel "Stratvs" de Lanzarote. ¡A tu salud, Roberto!

1 comentario:

Noemi dijo...

Siguen recordándome tus narraciones culinarias a Penélope Cruz en Woman on Top. Ese placer por la comida que acaricia todos los sentidos despertando el apetito instantáneamente..

mmm qué rico!

Un besito GIlb ;p