14 may. 2008




Llevo un rato con la cabeza en otro lado. Los recuerdos vuelven a mí y me traslado en el tiempo a aquella cena que preparé para despedir el año con la familia. ¡Qué curioso! llevaba un montón de tiempo cocinando a diario y esa noche con el menú ya listo y mientras abrigaba mi piel con mi traje preferido el corazón palpitaba tan rápido que igual que aquellos días en los que me tenía que examinar. En solo unos minutos empezarían a llegar nuestros invitados y en un abrir y cerrar de ojos daría comienzo el banquete y/o el examen. A Carol y a mí nos encanta poner la mesa para estas ocasiones. Es un ritual. Mantel, servilletas, cubiertos, copas, vajilla, flores, velas, esencias. Hay que saber crear un ambiente que sin llegar a adormecer sea capaz de relajar y hacer la velada distendida. Cada año cuando nos sentamos a la mesa debo incorporar alguna novedad. Este año tocó el salmón. Lo preparé de primer plato. Lleva muy poco trabajo y además de quedar muy bien le suele gustar a todo el mundo. Como no suele haber por esta tierra espárrago natural busca en el super unos de gran tamaño de los que vienen envasados en cristal. Con una puntilla hazle a cada espárrago un corte central que empiece en la punta de la yema y acabe más o menos a la mitad. Separa y pon varias lonchas de salmón ahumado. Luego haces una vinagreta que llevará cebolla francesa o cebolleta picada muy, muy fina y un tomate que has desgranado y pelado. En crudo le añades sal, aceite de oliva y vinagre de módena y remueves. El resultado es una sabrosa vinagreta que añadirás en las puntas de los espárragos con salmón y ya verás. Este plato sustituye a la ensalada o al consomé. Como lleva salmón ahumado te recomiendo dos vinos. Uno es el “Viña Sol del 2002” catalán del Penedés muy frutal. El otro y para mí el mejor un Brumas de Ayosa blanco afrutado y semiseco, de Güímar, Tenerife.

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