5 may. 2008

Y luego ¿a la mesa?


Hoy he tenido la suerte de recuperar una costumbre que adoro y que tenía un poco olvidada. Me encanta salir al jardín mientras amanece, en calzoncillos, poner los pies descalzos sobre el césped aún húmedo por el sereno y respirar profundamente. ¡Ese momento es tan maravilloso que deseo no acabe nunca! pero el sonido de la cafetera me obliga a abandonar mi primer contacto del fin de semana con esos cuantos placeres de los que esta vez no me voy a privar. Hummm, el café ya está a punto y a sorbos acabaré con la primera taza mientras caliento el pan. La mesita de madera empieza a cobrar vida. El mantel, los cubiertos, la porcelana... Llegan sonidos de la planta alta, Hugo ya está en pié y la tranquilidad, el silencio del hogar desparecerá a la de una, a la de dos y a la de ... ¡hola nené! ¿cómo estás? ¿cómo has pasado la noche, cielo? Mi mejilla recibe el beso más cariñoso del mundo y de paso un abrazo que no tiene precio. Hugo tiene 3 añitos y me saluda cada fin de semana con una alegría inusual. Sabe que si estoy en casa a esas horas es que "papá no trabaja". Tras el abrazo mi hijo dice tres palabras mágicas "eres mi amigo" y ya está. Después de esto qué importa el frescor del césped, o el aroma del café... qué gran aventura, pero qué gran bendición ser padre de esta criatura. Mañana tal vez les cuente cómo nos fue en el desayuno.

2 comentarios:

Noemi dijo...

Enhorabuena Gilberto por este espacio.
Te seguiré a partir de ahora y también te agregaré a mi lista de blogs ;)

Últimamente conozco a mucha gente que me habla de la experiecia de la paternidad con la misma ilusión que transmites en tu texto. Supongo que algún día, me parece que aún remoto, me tocará a mi, y espero que me toque junto a un papi tan cariñoso como vos...

Un besito y Feliz desayuno!

xx

Montse I. dijo...

Hola!
Aunque no te escriba te leo, ya sabes que soy de pocas palabras... aunque también es cierto que se me da mejor escribir que hablar pero para hacerlo se ha de buscar el momento preciso para encontrar las palabras adecuadas...eso que llaman "inspiración".
La verdad es que ese chiquitín de 3 añitos es un sol, una bendición para todos nosotros; no puedo imaginar mi vida sin él, sin su sonrisa, su vocecita diciendo "tia Montse", sin sus travesuras...
Un saludo hermano.
Besitos