25 jun. 2008

Gira y gira...


Mañana sacamos en el Buenos Días Canarias una noticia sobre la construcción de rascacielos giratorios. Una auténtica locura que en principio podría parecer la "parida mental" de un loco arquitecto pero que sin embargo se ha presentado públicamente y se empezará a ejecutar en breve primero en Dubai y Moscú y luego en Nueva York. Aquí tardará en llegar porque todavía vamos por torres de veintitantos pisos que se caen a trozos cuando sopla un viento. Se trata de la idea de un arquitecto italiano llamado David Fisher que ha pensado en las turbinas eólicas que adornan los paisajes de muchos rincones del planeta. Su idea consiste en colocar una de estas turbinas entre cada planta del edificio y que con la energía generada se pueda producir el movimiento giratorio de cada piso. Suena bien ¿verdad? El propio Fisher afirma que este tipo de construcción es bastante ecológica. Como a mi me gusta llevar hasta el terreno de lo gastronómico todo lo que pueda, se me ocurre pensar en lo maravilloso que podría ser para un restaurador disponer de una planta de uno de estos edificios en un lugar cuyo alrededor presente variedad de paisajes. Se me ocurre que a 90 grados las vistas nos acerquen al mar y ese día la carta esté inundada de marisco y buen pescado. Otro día giramos otros 180 grados y la montaña se convertiría en el decorado de nuestro banquete a base de carnes y caldos tintos. Señor Fisher, enhorabuena y suerte.

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