4 ago. 2008

¡Que me quiten lo bailao!

Esta tarde me tocó hacer directo en el informativo. Para ello me desplacé hasta Valleseco, en Santa Cruz de Tenerife. El día era espléndido. Bajo el sol a unos 32 grados tenía que contar cómo en esa vía se producía el mayor número de sanciones al sobrepasar los límites de velocidad. Y mientras le comentaba a Isabel (la presentadora) lo que minutos antes me había preparado, juro que dos cosas pasaban por mi mente. Quitarme los zapatos y berberme la cerveza más fría del mundo. Beber, beber y beber. Hasta que las burbujas llegaran a las plantas de mis pies calientes por el asfalto. ¡Qué gozada! Glub, glub, glub. Imaginaba cada trago a la vez que acababa mi intervención. ¡Qué cosas! Hablaba de límites de velocidad y multas y pensaba en beber. Ahora sólo me quedan veinte minutos de turno. Dentro de un rato me abrazaré a la botellita de rubia que por cierto acompañaré con arroz negro de ayer, que como el puchero está mejor de un día para otro. Luego me amargaré porque todo eso engorda, pero bueno. ¡Que me quiten lo bailao!

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